Empezamos la ruta en la localidad burgalesa de Orbaneja del Castillo, situada en pleno corazón del Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón. Aparcamos en el parking de La Cascada, uno de los varios que hay repartidos por la carretera BU 643, ya que el acceso al interior del pueblo está restringido a vehículos autorizados. Desde este mismo punto ya intuyes lo que te va a regalar la ruta: la impresionante cascada de 25 metros y las Pozas Turquesas, un espectáculo que te atrapa desde el primer vistazo.
La ruta comienza subiendo las escaleras hacia el pueblo. Desde allí se contempla todo el salto de agua del Molino de la Cascada, que cae sobre formaciones de toba calcárea creando terrazas naturales cubiertas de musgo y líquenes. Es, sin duda, una de las estampas más pintorescas de Castilla y León. Durante el ascenso también puedes ver cómo el pequeño río brota directamente de la Cueva del Agua, atraviesa el centro del pueblo y acaba perdiéndose en el Ebro. No es casualidad que Orbaneja del Castillo sea uno de los grandes atractivos turísticos de la provincia.
Giramos a la derecha por la Calle de La Cuesta, donde es prácticamente imposible avanzar sin detenerse a fotografiar las vistas que van apareciendo a medida que ganamos altura.
Al final del pueblo tomamos las indicaciones del Sendero de los Chozos de Orbaneja. Continuamos ascendiendo mientras seguimos disfrutando de las panorámicas del pueblo medieval, encajado entre las hoces y el paisaje kárstico moldeado por el agua. Reconozco que este tramo me tuvo tan embobado como el tiempo que estoy dedicando a esta introducción 😉.
La senda continúa por una zona más llana del Páramo de Bricia, que nos conduce hasta los Chozos de Estilla. Estas construcciones, ligadas a la agricultura tradicional, servían como refugio temporal frente al calor o el frío y como almacén de herramientas y víveres. En este paraje se conservan —o han sido restaurados— 38 chozos, un conjunto realmente singular.
Después giramos a la izquierda hacia el Barranco de Valdelaguna, que dejamos a un lado para seguir recto entre encinas. El sendero nos lleva a cruzar a la provincia de Cantabria, ya en el término municipal de Villaescusa de Ebro, donde encontramos las ruinas de un antiguo fortín de la Guerra Civil. Desde allí continuamos entre encinas hasta alcanzar un antiguo meandro fósil, un ejemplo destacado de la evolución geológica de los cañones del Ebro. Hoy está abandonado por el río y ocupado por prados, situado muy por encima del cauce actual.
Descendemos hacia Villaescusa de Ebro, donde cruzamos por primera vez el río por el puente de acceso al pueblo. Giramos a la izquierda para tomar el Camino Natural del Ebro (GR 99), que avanza paralelo a las hoces y donde es habitual ver a los pescadores de la zona.
Poco después llegamos a la Cascada del Tobazo, un paredón rocoso único en Cantabria del que mana agua procedente de corrientes subterráneas filtradas desde el Páramo de Lora. La surgencia forma toba caliza gracias a la sobresaturación de carbonatos en el agua.
Seguimos varios kilómetros por el GR 99, entrando de nuevo en Castilla y León, serpenteando junto al río entre hayedos y avellanos que ahora empiezan a brotar. El sendero nos acompaña hasta que aparece ante nosotros la famosa formación rocosa del Beso de los Camellos: dos camellos petrificados que parecen besarse y que, entre ambos, dejan un hueco con forma del mapa de África. Otro de los muchos atractivos de Orbaneja del Castillo, declarado Conjunto Histórico Artístico desde 1993.
Y, por supuesto, no podíamos terminar la ruta sin disfrutar de la gastronomía de este precioso enclave cántabro burgalés.
Video
Mapa
Elevación máxima: 875 m
Ascenso total: 562 m
Tiempo total: 04:17:20










