Aýna, conocida como la “Suiza Manchega” por su relieve vertical y su belleza inesperada, es uno de esos lugares que parecen demasiado espectaculares para ser reales. El pueblo se asienta sobre el monte San Urbán, en plena Sierra del Segura (Albacete), a 674 metros de altitud, literalmente encaramado a la roca y asomado al profundo cañón que el río Mundo ha excavado durante millones de años.
El caserío blanco se despliega en terrazas imposibles, con calles estrechas y serpenteantes que se adaptan a la montaña. Aýna combina una historia milenaria con un inesperado protagonismo cultural: se convirtió, casi sin pretenderlo, en un icono del cine español gracias a Amanece, que no es poco. José Luis Cuerda eligió este lugar por su paisaje surrealista, perfecto para el humor absurdo de la película. Al llegar por la carretera, entre curvas, es imposible no detenerse ante el famoso sidecar, ya convertido en parada fotográfica obligatoria.
Aýna forma parte de la Ruta oficial “Amanece, que no es poco”, junto con Liétor y Molinicos, un recorrido que permite revivir localizaciones y escenas míticas del filme.
La ruta: AÝ 01 Circular de los Picarzos
Aprovechando que estábamos de paso y queríamos estirar las piernas, escogimos la AÝ 01 Circular de los Picarzos, una de las rutas señalizadas del municipio. Es un recorrido sencillo y muy agradecido, perfecto para conocer el entorno inmediato del pueblo.
El único “problema” inicial es decidir dónde dejar el coche, porque según el punto de aparcamiento tendrás más o menos aproximación hasta el inicio real de la ruta.
Comenzamos bajando hacia el Puente de las Correras y la Cascada del Arroyo de la Toba. Después seguimos por la ribera del río Mundo, aguas arriba, hasta girar para bordear los Picarzos, pasando por el Collado Llanico y alcanzando el Mirador Peñapesquera, uno de los balcones naturales más bonitos del recorrido.
Continuamos hacia la Covacha, una formación rocosa muy característica, y desde allí descendemos para cruzar de nuevo el río por el Puente de la Alcudia. La ruta termina ascendiendo por las calles blancas de Aýna, pasando por la Iglesia de Nuestra Señora de lo Alto y visitando los restos del Castillo de la Yedra, fortificación del siglo XI construida aprovechando una cavidad natural conocida como la Cueva de los Moros.
Es una ruta fácil, familiar y muy completa, ideal para combinar naturaleza, patrimonio y cine. Y si queréis cerrar la jornada como toca, reservad mesa con antelación en alguno de los restaurantes del pueblo: improvisar suele ser misión imposible.
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Video
Mapa
Elevación máxima: 719 m
Ascenso total: 287 m
Tiempo total: 01:54:01
